Archives Juanjoxe Legorburu

Nacionalismo español & Secesionismo delirante

Por activa y por pasiva venimos escuchando hasta la saciedad que lo que se va a restituir en Catalunya es la democracia, la vuelta a la normalidad y la convivencia, pero, a medida que pasan los días y se van dando los siguientes acontecimientos, lo que está quedando meridianamente claro es que lo que se va a restablecer, en realidad, es la implantación del nacionalismo español en tierras conquistadas catalanas. Resulta obvio que su única manera de entender la “normalización” es con la integración de los patriotas; es decir, de los independentistas.

Gehiago Irakurri

Palabras versus Hechos

juanjo-legorburu“Hay que pasar de las palabras a los hechos” es la coletilla que suele ser utilizada como una aseveración inamovible por muchos entes del actuar político, una frase hecha que, en realidad, viene a ser una soberana frivolidad. Es como si fuera una incorporación a una autovía sin un previo ceda el paso.

De hecho, somos muy dados en reprochar al contrario su nula energía a la hora de pasar de las palabras a los hechos, cuando uno mismo cae una y otra vez en una crítica fácil con un discurso ramplante y de meridiana futilidad. Gehiago Irakurri

Harrera: la solidaridad necesaria. Busti zaitezte!

juanjo-legorburuSabido es que la cárcel es profundamente limitadora, no solo para el cuerpo, sino también para la mente y la vida social del preso. Una vez recuperada la libertad espacial, que no identitaria, y después de haber pasado una época en cautiverio, la persona que pisa la calle necesita ayuda para comenzar a abrirse paso en la sociedad. Es una responsabilidad colectiva que no debiera afectar únicamente a su familia o a sus más cercanos.

Gehiago Irakurri

Sí molesten, por favor

juanjo-legorburuEn la entrega de los premios René Cassin de Derechos Humanos 2015, como impulsado por un resorte, el lehendakari Iñigo Urkullu se acercó enérgico hasta el público para reprender a uno de los asistentes que mostraba una banderola a favor del acercamiento de los presos políticos vascos.

Aquel foro, dijo, no era el lugar adecuado para esta reivindicación. Y, pregunto yo, ¿cuál entonces? ¿Se sintió molesto? Pero, exactamente, ¿qué le molestó: la banderola en sí –como acto de rebeldía en un acto institucional- o como alegoría, como objeto de memoria que le recordaba la participación del partido que lidera en la dispersión? Gehiago Irakurri