El pasado 27 de febrero se cumplieron 43 años de la proclamación de la República Arabe Saharaui Democrática (RASD). Desde entonces el espíritu de lucha del pueblo saharaui sigue vivo.
Históricamente las crisis las han sufrido, que no provocado, las personas más vulnerables. Desde el poder económico y desde algunos sectores del poder político siempre se ha intentado justificar las crisis, sean del signo que sean, echando balones fuera.
La migración no es algo que nos resulte ajeno. Por lo tanto, no es loable que ahora culpemos a los migrantes de las consecuencias de las políticas neoliberales que llevamos muchos años sufriendo.
La violencia machista aumenta y esto nos debería hacer reflexionar, pero no para dejarlo ahí. El número de agresiones, sobre todo a mujeres, pero también a niños y niñas, lejos de reducirse, crece.
Llevamos años concentrándonos en las plazas de los pueblos y de las ciudades. Leyendo declaraciones de repulsa desde las diversas instituciones. Pero el número de agresiones no deja de crecer. Los hechos y cifras demuestran que esto no es suficiente..